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En marzo de 2002 Lapido
edita su tercer trabajo en solitario, "Música celestial",
de nuevo con la compañía BigBang.
13 son las canciones que
componen este CD. En su línea de siempre, José Ignacio nos
deleita con nuevos temas exquisitos, de una calidad insuperable
(al menos hasta la llegada de su siguiente disco). Comienza
paralelamente una extensa gira que le lleva por numerosas
ciudades, en la que demuestra, una vez más, que es el mejor
directo que se puede escuchar en nuestro país.
Lapido vuelve a dirigir
las labores de producción del disco y Juan Manuel Férriz repite
como productor ejecutivo para BigBang.
"Música celestial" ha sido
grabado entre los meses de noviembre de 2001 y enero de 2002
en "Producciones Peligrosas", Granada . El técnico de grabación,
mezclas y masterización ha sido Jass y las fotografías han
corrido a cargo de Juan Enrique Gómez. Muy bien ha sido acogido
el cambio de rumbo en cuanto al diseño de la portada. Esta
vez ya no aparece José Ignacio en ella. Esta portada "celestial"
nos hace de nuevo conjeturar acerca del significado de los
símbolos, como hacíamos antaño con aquellas portadas magníficas
de 091. Clara referencia al tema "El dios de la luz eléctrica",
incluído en su primer trabajo en solitario. Marcos González-Cuevas
se ha encargado del diseño de la carpeta.
Los músicos que participan
en este trabajo son:
José Ignacio Lapido: Voz y guitarras
Álex Bedmar: Bajo
Antonio Lomas: Batería y percusión
Álex Serrano: Piano y órgano
Además el disco cuenta
con las colaboraciones especiales de:
Jass: Guitarra
acústica y coros
Víctor Sánchez: Slide y coros
LAPIDO:
MÚSICA CELESTIAL DE UN ÁNGEL CAÍDO
DEL CIELO, por Ignacci
José Ignacio Lapido es un artista de calidad indiscutible
y su disco "Música celestial" otra entrega de canciones
superlativas donde sigue buscándose y - cada vez con el
listón más alto- encontrándose en esa senda en solitario-que
no en soledad- que empezara en "Ladridos del perro mágico"
y cuyo puente fuese "Luz de ciudades en llamas", todo editado
en la compañía granadina Big Bang.
Lapido
sigue depurando su estilo en busca de sonidos más esenciales("Demasiado
tarde"), se distinguen con mayor claridad la melodía de
guitarras que han cambiado un tanto intuición e inercia
por escuela("Música celestial") y composición("No sé por
donde empezar"), nada de esto merma la singular y creativa
manera de relacionarse con su Gibson SG y su acústica, que
en este disco destilan la mistela de canciones a cámara
lenta("Humo") o una rabia antivacunable("Noticias del infierno")
y ceroventayunera ("Nadie besa al perdedor"), utilizando
recursos no por olvidados( 50s, 60s and 70s) menos modernos
y efectivos en la probeta, repito, de la Gibson SG y en
las manos alquimistas "pacientes" de José Ignacio.
Alex
Bédmar es un buen bajista que conoce la importancia del
ritmo, los cortes y la oportunidad; Antonio Lomas es un
batería que goza de los tambores y lo transmite, su evolución
técnica y su base rockera lo hacen encajar perfectamente
en el sonido Lapido; en el directo, Víctor Sánchez es un
guitarrista interesante por su calidad y su riff y porque
denota haber escuchado mucha música, replica con brillantez
a la guitarra del maestro y aunque se saben de escuelas
distintas, se complementan, además, por fín, García Lapido
que tanto cuida los coros en sus discos, ha encontrado quien
los defienda en el directo;los pianos y órganos del disco
corren a cargo, de manera también celestial, de Alex Serrano,
en esto Lapido también ha mejorado a la hora de elegir colaboradores
y Jass complementa con acústica y voces el plantel de músicos
que han colaborado en este trabajo.
Como
alguien ha dicho en la lista de correo de internet que lleva
el nombre del artista hay 5 o 6 temas de este "Música Celestial"
que van a llegar a ser clásicos como ya lo son "En la calle",
"La noche que la luna salió tarde","Hablando en sueños"("si
yo tuviera el diapasón que afina sentimientos...") y otros
tantos, me mojo: "No sé por donde empezar","Nadie besa al
perdedor","Humo","Hasta desaparecer", "Tiros" y "Demasiado
tarde"; no obstante, los discos de Lapido son como los de
los Rolling, los Beatles o Antonio Vega... o semejantes
a la sagrada Biblia: cada cual tiene sus canciones o versículos
preferidos.
Las
canciones de Lapido, redundando, son mensajes cifrados en
una botella, a veces se cargan de taumaturgia, lo llamamos
"songwriter" y nos recuerda a Dylan o a Young, otras veces
es un rocker que se pelea consigo mismo frente al espejo
con la nitroglicerina de una voz ya curtida para sus canciones
y otras veces es un bluesman contemporaneo o, mejor dicho,
atemporal que indaga en los arcanos de la música negra de
los 12 acordes, en otras ocasiones toca de refilón la década
dorada en su psicodelia de efectos calculados y coros oníricos,
la mayoría de las veces, no obstante, nos hipnotiza mezclando
sonidos que nos son tan familiares como el rock and roll
pero que él reinventa no disfrazándolos sino desnudándolos
-ahora que lo pienso sus portadas son lo mismo: cada vez
mas sencillas pero a la par sugieren más(¿tal vez una bombilla
que ilumina una idea para salir del laberinto y que a la
par nos recuerda las lámparas de los viejos amplificadores?)-
o textos cuya tinta nos evoca a la de un bolígrafo Bic que
después resulta ser una pistola que dispara al cosmos o
un guisopo que bendice el caos.
Crónica
del disco "Música celestial", por Jordi
Vadell
NO SÉ
POR DÓNDE EMPEZAR
Si
Lapido no sabía por dónde empezar el disco,
creo que acertó. Este tema es un medio tiempo precioso
para iniciar este viaje celestial. El tema empieza con una
sola guitarra que acaricia unos acordes casi punteados durante
toda la primera estrofa. A partir de la segunda se incorporan
la batería, el bajo, una segunda guitarra y un teclado
(instrumento al que José Ignacio le da suma importancia
durante toda la aventura celestial). Qué decir del
estribillo: pegadizo, más guitarrero al final, con
unos coros de José Antonio y Victor Sánchez
que recuerdan a los del Doce canciones sin piedad (como
no los va a recordar, si JASS también se encargó
entonces de hacer los coros...). Estos chicos que ahora
llevan Producciones Peligrosas se nota que son seguidores
de la música del maestro.
La letra habla de aquellas cosas que se nos escapan de las
manos, que no sabemos por dónde coger... de la fatalidad
de la vida, de la incertidumbre (“Cien años
recorriendo la distancia a una respuesta / ¿Seré
yo uno más que no sabe o no contesta?”), de
los deseos inalcanzables (“pisar la luna, inventar
la rueda o besarte en la oscuridad / esa clase de deseos
que jamás se cumplirán”), del paso del
tiempo (“lo veo desvanecerse por el horizonte / el
tiempo se nos va al paso, luego al trote”), de los
anhelos derrumbados (“Cansado de enroscar bombillas
y creer que son ideas”) y de las ansias de cambiar
este mundo poseído por las fuerzas del mal (“Si
nos visita el diablo tendré que hablar con él”).
Curiosamente, ésta es una de las pocos letras que
Lapido escribió antes de fabricar la música.
Ya saben ustedes que el proceso de composición de
José Ignacio es el siguiente: todas las mañanas
se suele levantar y suele coger su guitarra acústica
y componer melodías; esas melodías y esos
acordes los graba en un casete y los deja reposar; algunos
de esos fragmentos cantados en “zinglés”
(como diría el mismo José Ignacio, es decir
en una lengua universal inventada por él mismo para
crear esas melodías) acaban en la papelera, pero
otros los considera buenos como para poder trabajar en ellos;
es entonces cuando arregla esa canción, le da su
toque personal, piensa en toda la instrumentación
y le da forma hasta que toma forma de canción; una
vez la tiene acabada, lo único que hace falta es
crear una letra y hacerla coincidir en esa melodía.
En esto último, Lapido ya sabemos que es un maestro.
Pero en “No sé por dónde empezar”
el método de composición fue el contrario.
De hecho, la cosa fue así: M-Clan le pidió
a Lapido una letra para su disco y el gran letrista granadino
escribió “No sé por dónde empezar”.
El tema, por lo que fuera, no entró en el proyecto
de M-Clan y Lapido dijo que él la utilizaría
para su disco. Creó una melodía con su guitarra
y esa letra ya escrita y así nació este grandísimo
tema. Letra y música o música y letra…
¿qué más da? Lapido es el más
grande.
NADIE
BESA AL PERDEDOR
Sin duda uno de los mejores cortes del disco, de los más
potentes. El tema empieza con un ritmo acompasado que acompañará
cada inicio de estrofa. Los dos primeros versos son relativamente
tranquilos, pero entre verso y verso ya se deja entrever
la furia de unas guitarras que desean explotar de un momento
a otro. La explosión no se hace esperar y a partir
del tercer verso empieza el baile de la desesperación:
guitarras feroces, violentas, distorsionadas y con un punteo
guitarrero en el fondo, un punteo agudo que casi se convierte
en una voz que desea decir algo, una guitarra que grita,
que pide ayuda, talvez... Indómito. Y en la segunda
estrofa, vuelta a las guitarras que se reprimen y vuelta
a la explosión. El estribillo, como en muchos de
los temas de este Música celestial, se adjunta a
las diferentes estrofas formando parte del último
verso de cada estrofa. La melodía es genial y es
de esos temas que se te quedan grabados en el cerebro, que
las neuronas cantan a cada momento (a saber qué fiestas
se montan ahí arriba las condenadas...). El solo
de guitarra es muy lapidiano: agresivo, apasionado, brutal,
áspero, ardoroso... Indómito.
Y vuelve la estética del perdedor, claro está...
Un tema recurrente en la poesía de José Ignacio
Lapido. Una vez dijo el mediano de los Lapido que en el
mundo literario la estética del perdedor es más
atractiva” y no es de extrañar que en su poesía
florezca dicho mundo... Es más, se autodefine irónicamente
como tal. Recordad la respuesta a la pregunta que le hicimos
al maestro en la estrevista que realizamos en motivo de
la publicación de su primer trabajo en solitario:
“Has tenido alguna oferta discográfica, José
Ignacio?” / “Los perdedores no tenemos ofertas”.
Dicen que los que escriben dramas, crónicas del mundo
cruel, relatos del solitario y del perdedor son optimistas
en la vida real... No sé, pero lo que sí es
cierto, es que su música nos hace volar a muchos
de nosotros, nos hace sentir felices sin más, pese
a su letra, pese a su contenido...
En “Nadie besa al perdedor”, Lapido hace un
recorrido por escenas poco agradables de este mundo real:
“náufragos y hombres sin sombra, androides
fuera de control / Niños malos, perros sin amo, coristas
de Eurovisión” (¿es ésta una
referencia a Bisbal, Bustamante y compañía?),
“Herramientas oxidadas, remedios contra el dolor,
/ buscadores de tesoros, bebedores de vino en cartón”,
“Expertos en encontrarse la vena, / indios Sioux en
technicolor”... La consecuencia de todo ello, la resolución,
está clara: la resignación a la ingratitud
social: “Amantes, luchadores y poetas, /todos aprendimos
la lección. / Nadie te pondrá una flor, nadie
escribirá tu esquela, tenlo en cuenta... nadie besa
al perdedor”. Magistral, sin más.
NOTICIAS
DEL INFIERNO
Y
otro tema potente y crudo. Empieza con un ritmo azorado
de bataca muy prometedor; a ello se le añaden unas
quintas crudas y graves de una guitarra Gibson SG; después
se suma un riff guitarrero de esos que el Dios de la luz
eléctrica sabe confeccionar tan bien... y a continuación
se enciende el ruido de un motor fonético y melódico:
es la voz de Lapido, que en este tema está supremo.
Atención a la voz de José Ignacio en este
tema: un voz contenida, a veces escondida por unas guitarras
potentes, hasta que llega el verso más inquietante,
con más fuerza, aquel que precede al estribillo:
“Lluvia de Napalm sobre filas de hambrientos”
o “Los domingos son blancos y los sábados negros”
o “Peleas de gallos, peleas de perros”. Y después
parón absoluto y la voz solitaria de un Lapido que
grita un crudo “Hoy traigo noticias del Infierno”;
y después los coros típicos de JASS y Victor
(esos coros tan típicos en Lapido, y que ya utilizaba
en 091 y que también mete en su Luz de ciudades en
llamas): esos gritos vocálicos continuos que cambian
de tonalidad y que embellecen la voz principal: “Nada
bueno para ti, / nada bueno para mi”.
Lapido vuelve a insistir en esta canción en su leit-motiv
predilecto: la crueldad de este mundo que más que
terrenal parece infernal. (veáse aquí la ironia
del título del álbum). El paisaje es deplorable:
“Niños llorando y coches sin frenos / Artes
de masas, drogas de diseño, [...] peleas de gallos,
peleas de perros”... Ante esto, ¿tendremos
una puerta abierta a la esperanza? Parece que eso es lo
que nos quiere hacer ver el capitalismo, que nos hace creer
que somos poseedores de nuestros libres derechos, aunque
la cruda verdad es otra: “Seguid votando cada cuatro
años / Tendréis derecho a ser explotados,
/ a pedir perdón, / a cruzar el mar a nado.”
Lapido trae noticias del Infierno, que son las nuevas de
nuestra propia realidad: quizá estemos engañados
y vivamos en el propio infierno, no? ¿Alguien lo
ha visitado?
HUMO
He
aquí un tema lento, pausado, tranquilo, precioso...
Una gran percusión y una gran guitarra acústica
(tan magistral como la de “Espejismo nº8”,
pero tocada sin prisa, sintiendo cada golpe de percusión...).
La melodía es impresionante (como la del “Ladridos
del perro mágico”, como la de “Jeroglíficos”,
como todas...). Esa guitarra acústica está
acompañada por unos acordes entrecortados de una
lenta guitarra eléctrica... A partir de la tercera
estrofa, golpe de batería y órgano... igual
de magistral, pero con más instrumentación...
y a partir de ahí, todas las estrofas acabarán
con el verso que da título al tema: “...como
el humo de una máquina de tren”. Hay por ahí
metido un órgano Hammond que le da un toco divino
a la canción. Y qué guitarra acústica...
Este tema habla de aquello que huye, que se desvanece, que
no podemos atrapar... El yo poético empieza hablándonos
de sus dudas, de sus penas y de sus problemas, todo ello
sentimientos que todos tenemos y que residen en nuestra
vida cotidiana; sentimientos tan cotidianos que se esconden
en lugares habituales, ordinarios, diarios: “Ahí
están mis dudas barajadas en la MESA”, “Ahí
están mis penas, están colgadas en la PERCHA,
/ junto a los problemas que encontré en un CAJÓN”,
“se escapa un sentimiento por debajo del MANTEL”.
El poema vuelve a ser un repaso de lo terrenal: esperanza
inútil (v. 7), incomprensión y preguntas sin
respuesta (v. 8), premonición de muerte (v. 9), nostalgia
y locura (vv. 10-11), el paso del tiempo (v. 12)...
El poeta no puede dejar de pensar sobre lo que podía
haber sido y que no fue... que se fue “como el humo
de una máquina de tren”. Otros grupos han abordado
este tema desde un punto de vista más noltágico
(El hombre Gancho habla en su "A qué saben"
de esos trenes que se escapan, que puedes coger y que dejas
pasar de largo, y que con el paso del tiempo piensas qué
hubiera sido de ti si hubieras cogido ese tren: “A
qué saben las cosas que pasarán, a qué
saben los besos que no se dan”.). Insuperable la metáfora
que utiliza Lapido para describir la crueldad de la Verdad:
“Mira la Verdad: se está haciendo a fuego lento,
/ sé que la gente le echa azúcar hasta que
les sabe bien. / A ti y a mí nos gusta cruda, aunque
dura de roer”. Indudablemente, estos versos nos hacen
remitir a aquellos de la época de 091 en los que
Lapido decía: “Hace falta que esté dulce
la Verdad para ser comprendida” (“Raices”,
Tormentas imaginarias, 93’). La Verdad es siempre
cruda y estamos castigados a vivir “perdidos en un
mundo imposible de entender”, un mundo que se nos
escapa de las manos “como el humo de una máquina
de tren” que viaja a través del tiempo hacia
un mundo estúpido, como el de hoy.
HASTA
DESAPARECER
“Hasta
desaparecer” es un tema que hace que nos movamos.
Cuidado: es altamente contagioso; eso sí, un virus
recomendable... Unos acordes secos, a golpes, con ritmo...
y un estribillo pegadizo, con unos toques mágicos
de batería potente, constante, sin pausa, sin descanso...
Y qué decir del último verso del estribillo:
expresados en tres golpes con unos acordes impregnados de
belleza rabiosa: “Cierra los ojos --- cinco segundos
--- hasta desaparecer”. En concierto, dará
de qué hablar...
La letra, “más de lo mismo”, es decir,
más genialidad. La anáfora inicial marca todo
el poema: “NADA MÁS SE SUPO de aquel hombre...”,
“NADA MÁS SE SUPO de la chica triste...”,
“NADA MÁS SE SUPO del desconocido...”,
“¿Y aquel que vendía semillas de flor
de loto per las esquinas? / NADA MÁS SE SUPO de él.”.
Una panorámica sobre personajes desaparecidos, es
decir, afortunados. Ante el paisaje desolador que siempre
describe Lapido a cualquiera le gustaría cerrar los
ojos y desaparecer, “volar en caída libre,
seguir de cerca una luz”.
Como afirma Luis Serrano Donaire “cuenta la leyenda
que el bluesman Robert Johnson hizo un pacto con el diablo
en un cruce de caminos a cambio de su talento con la guitarra,
creencia en gran parte debida a su final trágico
en circunstancias poco esclarecidas”. Si partimos
de este comentario, es fácil entrever quizá
una referencia a R.Johnson en la tercera estrofa: “Nada
más se supo del desconocido, / tenía el desierto
dentro de él, / DIJERON QUE HABÍA VENDIDO
SU ALMA EN UN CRUCE DE CAMINOS / antes de enloquecer”.
Y puestos a apostar, también podríamos ironizar
y hacer un guiño al maestro y pensar que en la primera
estrofa hay una referencia al propio Lapido, no? “Nada
más se supo de aquel hombre / al que le gustaba ver
llover, / vestirse con traje oscuro y contar historias de
amor y muerte”.
-
EL
CARRUSEL ABANDONADO
Genial
canción de cuna y de rabia, de acordes placenteros
y deleitantes... Empieza con unos acordes de un piano angelical
que Alex Serrano toca a las mil maravillas. Después,
batería y guitarras... Una gran melodía y
un medio tiempo intenso, unos acordes guitarreros deslizantes
y secos a la vez, y unas segundas voces realmente buenas.
“Recuerdas cuando nos quedamos dormidos en el carrusel,
el carrusel abandonado”. En mi opinión, uno
de los temas más logrados del disco (aunque sobre
este corte, hay opiniones diversas). En este poema, todos
fracasan: el hombre anuncio, la trapecista, el comefuegos,
el hombre bala, el mago... ni siquiera el tambor redobla...
Todos ellos son perdedores que se relacionan de una manera
u otra con el mundo circense o ferial, artístico-callejero...
El mundo de la monotonía absurda aflora claramente
con el símbolo del carrusel e incluso hasta los amantes
llegan a ser unos seres con características decadentistas:
“¿Recuerdas cuando nos amamos en el Hotel de
los Olvidados? ¿Recuerdas cuando nos quedamos dormidos
en el carrusel... el carrusel abandonado?”
TIROS
Gran
voz de Lapido en este tema... Un tema guitarrero y enganchoso.
Prueben de ponerlo a todo volumen y verán como por
sus venas empiezan a danzar glóbulos rojos... Las
canciones de Lapido son pura droga, pero de la que no daña,
al contrario, la que hace levitar los sentidos y nos sumerge
en un lago de pétalos de rosas. Es una canción
corta (no llega ni a los dos minutos y medio), pero para
qué queremos más... No sé qué
decir de las canciones del “Maestro”, noto que
me repito, que no encuentro más adjetivos positivos
para describir lo que muchos de nosotros sentimos al escuchar
esta música para las penas. Es la música que
a mi y a “otros como yo” nos llega, nos entra
como lanza de pasión instrumental, sin avisar, como
un regalo celestial.
La letra habla de la incertidumbre del destino... de no
saber por dónde empezar, de no saber por dónde
van los tiros, del desconcierto de un mundo confuso, laberíntico,
agrietado. Todo el poema está formado por un compendio
de cuestiones relativas al “perder”: “Ya
hemos conjugado el verbo perder”. Alguien que huye
en un tren en marcha, alguien que se deja caer a un precipicio,
alguien que no ve amanecer, alguien que encuentra un adiós
en su bolsillo, alguien que dispara, alguien que cambia
nuestro sino... un futuro imperfecto.
MÁS
DE LO MISMO
El
single escogido por Lapido. Me sorprende la elección.
Al escuchar el disco hubiera apostado por “Nadie besa
al perdedor” o “No sé por dónde
empezar”. Es un tema original y un tanto arriesgado.
Pausado, con unos arpegios espléndidos, una base
rítmica maravillosa y una voz extraordinaria, grave
y sutil que se apega a esa secuencia de acordes que conforman
esta obra de arte musical.
Un tema que habla de la monotonía de la vida mezclada
con la incertidumbre. El no saber dónde estamos ni
qué hacemos ni hacia dónde vamos, pero que
seguimos día a día siendo lo que somos, haciendo
lo que hacemos y caminando aunque no sepamos en qué
dirección.
MANZANAS
AZULES
Cuando
escuché el comienzo de este tema me di cuenta de
qué estaba delante de esas canciones en qué
el cuerpo se te va a mover suavemente sin ser consciente
de ello. Gran melodía y, sobretodo, un estribillo
directo y pegadizo. Después de la pausa que da al
disco “Más de lo mismo” se retoma ese
aire roquero que Lapido defiende como nadie. Acordes cortantes
y riffs poderosos en un tema que engancha a la primera escucha.
Una vez más, el Sistema hace saltar la sirena de
emergencia: escuchamos “gritos de auxilio en mis bolsillos
/ luz de emergencia en mi interior” en un mundo que
se caracteriza por la dicotomía humana entre lo animal
y lo racional (“armas cargadas de emoción”).
En el estribillo, una referencia a Newton y sus manzanas
azules y una petición: la despedida y el olvido (“dame
tu adiós y envuelvo en nubes para olvidarte”).
MÚSICA
CELESTIAL
Y
llegamos al corte que da título al tercer disco de
Lapido (segundo como larga duración). Cuanto más
escucho este tema, más me gusta. Creo que este disco
de Lapido será el que tenga mejor envejecimiento.
Me da la impresión de que los temas estan tan trabajados,
tan bien compuestos, tan bien acabados, que este disco será
el que mejor resiste el paso del tiempo. Ya sabemos que
los temas de Lapido son absolutamente atemporales (y si
no, coged el “Doce canciones sin piedad” y escuchadlo
ahora… o el “Tormentas imaginarias”),
pero me da la sensación que en este disco lo serán
todavía más. Tiene mil matices que el oyente
irá percibiendo escucha tras escucha. El tema empieza
con los acordes rugientes de esa Gibson SG para después
calmarse y llevarnos a un medio tiempo muy despierto, muy
ágil, muy dinámico… ¿por qué
he dicho “medio tiempo”? Es de estos temas de
Lapido en que los pies no se pueden estar quietos y llevan
un “suave ritmo con los pies”.
Cuando uno escucha este corte atentamente y se da cuenta
de que lo primero que el primer verso es “Me nombraste
heredero universal de las lágrimas que el sol hizo
que brotasen de tus ojos”, se da cuenta de que está
ante un poeta, nuestro propio Dylan español. ¿Alguien
escribe mejor que él en el panorama del rock nacional?
Si uno sigue escuchando, tiene la respuesta: “Mientras
Cleopatra fue a comprar el pan / mi “otro yo”
me dijo a gritos: “Te haré una oferta que no
puedas rechazar: Prepárate un buen final y olvídate
de tus principios”. Quizá peque de poco objetivo,
pero Lapido es el mejor letrista de este país. El
tema es una descripción del Sistema que nos ha tocado
vivir: “Me obligaron a cantar en La mayor / Y no pude
decir que no / ¡¡Leed la letra pequeña
del contrato!!”. El esquema de esta vida de la que
todos formamos parte es clara y muy visual: “Arriba
vive la legalidad, abajo duermen los furtivos”
MIENTRAS
LAS NUBES ME ACOMPAÑAN
“Mientras
las nubes me acompañan” empieza con unos acordes
acompañados de un magnífico teclado a lo Hammond
que tendrá gran importancia en este tema. Lapido
cada día canta mejor y en este tema se hace absolutamente
patente que José Ignacio ha aprendido a aullar de
la mejor forma esos lamentos que transforma en canciones.
Este sí es un medio tiempo de esos que se te mete
en la cabeza y vas tarareando a todos lados… y mientras
la tarareas una sensación de felicidad recorre tu
interior.
Es curioso, pero si las letras de Lapido hablan mayoritariamente
de esa estética del perdedor que tan bien sabe explotar
y en donde este triste mundo, con todo lo que eso conlleva,
es nuestro único compañero de viaje, sin embargo
las melodías son siempre positivas, alegres…
O en esa paradoja me encuentro yo ante un tema de Lapido
(felicidad interior e indescriptible al escuchar el tema
y algo de tristeza o pesimismo –aunque sea irónico-
al analizar atentamente esas letras ácidas y punzantes).
La situación es parecida a la de otros temas: “Sonidos
tristes en las esquinas y en los campos de batalla / Los
claveles y las insignias se marchitan en las solapas”.
Aunque aquí, ante tal panorama, somos conscientes
de que siempre nos quedará el rock: “Y aunque
vemos amontonarse los días de tedio y desencanto
/ En nuestra mente siguen flotando fantasías de Rock'
n' roll”.
NO
QUEDA NADIE EN LA CIUDAD
Magnífico
slyde el que da la señal de inicio en este tema.
Un tema lento y pausado al más puro estilo Folk-rock.
Un corte absolutamente acústico en que el protagonista
principal es la melodía. Cierren los ojos y disfruten
de tal joya.
Pura poesía en un mundo del que nada queda: ni burdeles,
ni casinos, ni pecadores, ni confesores… nada ni nadie.
Todo se ha reducido a nada. Y lo poco que queda conduce
también a la Nada: “Cenicienta ha dejado abierto
el gas”, “las aceras sueñan con llegar
al mar” y “las cerezas, sin comer se pudrirán”.
Y si alguien cree que la salvación está en
ese personaje omnipresente que habita en el cielo y en todas
partes, quizá también se reduzca a la nada
cuando sepa que “Dios no está ni se le espera
/ Nadie sabe dónde está...”.
DEMASIADO
TARDE
Precioso
tema para cerrar el disco. Es un tema que va creciendo y
cogiendo volumen a medida que avanza. Empieza con un piano
y la voz de José Ignacio que le acompaña.
En la tercera estrofa llegan la batería, el bajo
y una guitarra acústica que la dan un empujón
importante a la canción. En el estribillo se incorpora
la Gibson SG de Lapido y no ha abandona el tema hasta el
final. El solo de guitarra es sublime y, más, cuando
va tan bien acompañado por ese órgano de Álex
Serrano. Parece que sea un tema que no tiene mucha importancia,
ahí puesto en el número 13 como si fuera de
relleno, pero es un pedazo de tema en mayúsculas.
Excelente.
Buscamos remedio a nuestros males y “es demasiado
tarde”. Cabe aceptarlo: el Sistema ha vencido y nosotros
hemos perdido. Nada podemos hacer ya, más que dejarnos
llevar por la corriente pensando que podemos cambiar las
cosas: “Nacimos luchando por bocanadas de aire / Jugamos
con fuego sabiendo que nos iba a quemar / Miramos al cielo
en busca de algunas señales / Una vez más...
una vez más... una vez más... fue demasiado
tarde”.
Lapido
sigue sorprendiéndonos con este “Música
celestial”, mejor cantado y mejor acabado aún
que su primer larga duración. Un disco al que le
auguro un muy buen envejecimiento. Y si no, tiempo al tiempo.
Canciones más atemporales que nunca. Rock de calidad.
Puro caviar. Versos ensangrentados y cubiertos de una capa
de caramelo quemado. Delicioso. Medicina para nuestros oídos.
Pongan el disco y déjense llevar. Disfruten.
| LETRAS
DEL DISCO |
| 
"No sé por
dónde empezar"
Cien años construyendo
un cielo particular
Con peces voladores y estrellas de mar
Con amantes abrazados a mitad de cada estrofa
Y ceniceros con forma de pila bautismal
Cien años recorriendo
la distancia a una respuesta
¿Seré yo uno más que no sabe o no contesta?
Pisar la luna, inventar la rueda o besarte en la oscuridad
Esa clase de deseos que jamás se cumplirán
No sé por dónde
No sé por dónde
Realmente no sé, no sé por dónde empezar
Lo veo desvanecerse
por el horizonte
El tiempo se nos va al paso, luego al trote
Tendré que hacer un plan, quizás buscar un norte
Romper televisores, o gritar ¡No pasarán!
No sé por dónde
No sé por dónde
Realmente no sé, no sé por dónde empezar
Cansado de enroscar
bombillas y creer que son ideas
Cansado de estar en la orilla observando las mareas
Si se aparece la virgen olerá a madreselvas
Si nos visita el diablo tendré que hablar con él
No sé por dónde
No sé por dónde
Realmente no sé, no sé por dónde empezar
"Nadie besa
al perdedor"
Náufragos y hombres
sin sombra, androides fuera de control
Niños malos, perros sin amo, coristas de Eurovisión
Amantes, luchadores y poetas
Todos aprendimos la lección
Nadie te pondrá una flor
Nadie escribirá tu esquela
Tenlo en cuenta... Nadie besa al perdedor
Herramientas oxidadas,
remedios contra el dolor
Buscadores de tesoros, bebedores de vino de cartón
Ángeles caídos y Sirenas
Capitanes de barcos a vapor
Ni en el amor
Ni tampoco en la guerra
Daos cuenta... Nadie besa al perdedor
Expertos en encontrarse
la vena
Indios Sioux en technicolor
Recuerda esta canción
Cuando fallen tus apuestas
Date cuenta... Nadie besa al perdedor
"Noticias
del infierno"
Sentiréis que
se ha parado el tiempo
Pediréis un último deseo
Niños llorando y coches sin frenos
Arte de masas, drogas de diseño
Lluvia de Napalm sobre filas de hambrientos
Hoy traigo noticias
del infierno
Nada bueno para ti
Nada bueno para mí
Pagad por la salvación
a plazos
Seguid votando cada cuatro años
Tendréis derecho a ser explotados
A pedir perdón
A cruzar el mar a nado
Los domingos son blancos y los sábados negros
Hoy traigo noticias
del infierno
Nada bueno para ti
Nada bueno para mí
Peleas de gallos
Peleas de perros
Hoy traigo noticias
del infierno
Nada bueno para ti
Nada bueno para mí
"Humo"
Ahí están mis dudas
barajadas en la mesa
Hay dos sillas puestas pero sólo hay un jugador
También está el amor que aúlla en las noches de tormenta
Y el ahorcado, la princesa y el bufón
Ahí están mis penas,
están colgadas en la percha
Junto a los problemas que encontré ayer en un cajón
También está el hombre que espera
las equis de una ecuación
Y estampas con siete puñales en un corazón
Vendedores de nostalgia
llaman a la puerta
Ellos traen la fragancia que nos hizo enloquecer
Saben cual es la distancia entre el siempre, el nunca
y el ayer...
Lo que pudo haber sido pero no fue
Como el humo de una máquina de tren
Mira la Verdad;
se está haciendo a fuego lento
Sé que la gente le echa azúcar hasta que les sabe
bien
A ti y a mí nos gusta cruda, aunque dura de roer
Se escapa un sentimiento por debajo del mantel
Como el humo de una máquina de tren
Te vi sentada en
el trono gris del claroscuro
Limpiabas con cerveza manchas del vestido de satén
Escapamos los dos juntos dando pasos de claqué
Perdidos en un mundo imposible de entender
Como el humo de una máquina de tren
"Hasta desaparecer"
Nada más se supo
de aquel hombre
Al que le gustaba ver llover,
Vestirse con traje oscuro y contar historias de amor
y muerte
Que nadie pudo entender
Nada más se supo de la chica triste
De la parada de autobús
Quiso hacerse invisible y volar, volar en caida libre
Seguir de cerca una luz
Estamos tan cerca
de lo absurdo
Tan lejos de la ingravidez
Te explico en qué consiste el truco otra vez:
Cierra los ojos cinco segundos hasta desaparecer
Nada más se supo
del desconocido
Tenía el desierto dentro de él
Dijeron que había vendido su alma en un cruce de caminos
Antes de enloquecer
Lo vieron derribando
muros
Sonriendo por última vez
Tratando de salvar al mundo, o, tal vez,
Cerrando los ojos cinco segundos hasta desaparecer
¿Y aquél que vendía
semillas de flor de loto por las esquinas?
Nada más se supo de él
Os mando mi mejor
saludo
Con besos al atardecer
¿Haremos círculos con humo otra vez?
Cerraremos los ojos cinco segundos hasta desaparecer
"El carrusel
abandonado"
El hombre anuncio
volvió a ver que había fracasado
Haciendo la revolución
La trapecista se fue y se llevó a su perro afgano
Y el látigo del domador
Tenía razón el solitario...
Poco tenemos que perder
¿Recuerdas cuando nos quedamos dormidos en el carrusel...
...el carrusel abandonado?
El comefuegos pidió
la paga y salió volando
Hacia las puertas del amanecer
El hombre bala gritó: ¡También sé hacer juegos de
manos!
Nadie lo quiso creer
Hoy el tambor no
ha redoblado
Y el mago ha vuelto a beber
¿Recuerdas cuando nos quedamos dormidos en el carrusel...
...el carrusel abandonado?
La función terminó,
las luces se apagan
La función terminó y no ha habido aplausos
Volveremos mañana
¿Recuerdas cuando
nos amamos en el Hotel de los Olvidados?
¿Recuerdas cuando nos quedamos dormidos en el carrusel...
...el carrusel abandonado?

"Tiros"
¿Quién se bebió
nuestro vino
y se subió en marcha a un tren?
¿Quién se asomó al precipicio
y dijo algo antes de caer?
¿Quién se ha quedado
dormido
y no ha visto el amanecer?
¿Quién se buscó en los bolsillos
y encontró un adiós en un papel?
Ya hemos conjugado
el verbo perder
Ahora haremos un poco de ruido
Es difícil saber, difícil saber,
Saber por dónde van los tiros
¿Quién puso cara
de niño
y comenzó a disparar?
¿Quién escribió nuestro destino
y cambió los nombres al azar?
Ya hemos conjugado
el verbo perder
Ahora haremos un poco de ruido
Es difícil saber, difícil saber,
Saber por dónde van los tiros
Saber por dónde van los tiros
Saber por dónde van los tiros...
"Más de lo
mismo"
Despertar y preguntarme
dónde estoy
No es un mal comienzo para hoy
Aquí estoy: mirando fijamente al suelo
Intentando levantar el vuelo
Ya está saliendo el sol
Y nada es distinto
Por eso pediré más de lo mismo... hoy
Respirar y olvidarme
de quién soy
Sin recordar ninguna oración
Despertar pensando que dejé en el sueño
Lo único que había de bueno
¿O habrá algo mejor?
Nada es distinto
Por eso pediré más de lo mismo... hoy
Y al bajar las escaleras
Sonríes al notar que llevas
Un suave ritmo con los pies
Sentir que flotas en la calle
Y que te empujan para que tú andes
Pero no hay nadie alrededor
Caminar sin saber
adónde voy
O contar los pasos que no doy
Sin cambiar las reglas del eterno juego
La escala, el tono y el tiempo
Ya llega el Mi menor
Nada es distinto
Por eso pediré más de lo mismo... hoy
"Manzanas
azules"
Gritos de auxilio
en mis bolsillos
Luz de emergencia en mi interior
Sueños de luna y vino
Y vacío alrededor
Dame buen rock
de los pantanos
Dame sentido de la orientación
Poesía de los andamios
Con rugidos de motor
... y manzanas
azules
Amargo licor
Noches de sol, de sol que deslumbre
Manzanas azules
Y no me hables de amor
Dame tu adiós y envuélvelo en nubes
Para olvidarte... para olvidar
Dame crisálidas
y amebas
Armas cargadas de emoción
Flores de las trincheras
...una dulce rendición
Manzanas azules
Amargo licor
Noches de sol, de sol que deslumbre
Manzanas azules
Y no me hables de amor
Dame tu adiós y envuélvelo en nubes
Para olvidarte... para olvidar
Veo barcos que
se hunden:
¿Será una premonición?
Manzanas azules
Amargo licor
Noches de sol, de sol que deslumbre
Manzanas azules
Y no me hables de amor
Dame tu adiós y envuélvelo en nubes
Para olvidarte... para olvidar
"Música celestial"
Me nombraste tu
heredero universal
De las lágrimas que el sol hizo que brotasen de tus
ojos
Me encargaron preparar la rebelión
Contra el orden tridimensional
O anunciar su cierre por derribo
Mientras Cleopatra
fue a comprar el pan
Mi "otro yo" me dijo a gritos:
"Te haré una oferta que no puedas rechazar
Prepárate un buen final y olvídate de tus principios"
Música celestial
Me obligaron a cantar
en La mayor
Y no pude decir que no
¡¡Leed la letra pequeña del contrato!!
Mientras mi hada
buena preparaba el té
Mi lado malo me llamó y me dijo:
"Te haré un esquema de la realidad:
Arriba vive la legalidad, abajo duermen los furtivos"
Música celestial
Mientras la abeja
reina se bañaba en la miel
Lucifer me habló al oído:
"Amigo, hoy me tienes que ayudar;
en una caja fuerte guardo la verdad
y la combinación se me ha perdido"
Música celestial
"Mientras
las nubes me acompañan"
Sonidos tristes
en las esquinas y en los campos de batalla
Los claveles y las insignias se marchitan en las solapas
Las circunstancias y las profecías sólo nos dejan
ser
Espectadores de vidas que giran alrededor de la NADA
Pienso el porqué
Pienso el porqué
Pienso el porqué mientras las NUBES
Pienso el porqué mientras las NUBES me acompañan
Como el arco iris
que nunca ha existido, como una atracción de feria
Los sueños dorados pierden su brillo y no hay excepción
a esta regla
Debes saber que todo es ficticio como en las tragicomedias
Cambia los nombres, cambia los sitios y desbarata
coincidencias
Piensa el porqué
Piensa el porqué
Piensa el porqué mientras las NUBES
Piensa el porqué mientras las NUBES te acompañan
Marcamos prefijos
equivocados al querer hablar con Dios
Nadie contesta al otro lado y no nos sacan del error
Y aunque vemos amontonarse los días de tedio y desencanto
En nuestra mente siguen flotando fantasías de Rock'
n' roll
Pienso el porqué
Pienso el porqué
Pienso el porqué mientras las NUBES
Pienso el porqué mientras las NUBES me acompañan
"No queda
nadie en la ciudad"
El confesor se nos
quedó dormido
Los pecadores se han cansado de esperar
Los burdeles y los casinos están a punto de cerrar...
Y Cenicienta ha dejado abierto el gas
Ya no queda... No queda nadie en la ciudad
El futuro sólo era
cartón piedra
El aparcacoches ha empezado a delirar
Las alarmas y las tragaperras han dejado de sonar...
Y las aceras sueñan con llegar al mar
Ya no queda... No queda nadie en la ciudad
El asfalto ve crecer
las malas hierbas
Los semáforos dan paso al bien y al mal
Y Dios no está ni se le espera
Nadie sabe dónde está...
Y las cerezas, sin comer se pudrirán
Ya no queda... No queda nadie en la ciudad
"Demasiado
tarde"
Crecemos soñando
con grandes arcos triunfales
Vivimos saliendo por pequeñas puertas de atrás
Buscamos de noche remedio a nuestros males
Una vez más... es demasiado tarde
Con media sonrisa
salimos airosos del trance
De la melancolía que el viento nos hizo llegar
Comenzamos el día poniendo punto y aparte
Una vez más... es demasiado tarde
Ganamos asaltos
por puntos, perdemos combates
Nos quedan muchos desiertos que atravesar
Dijiste que eran molinos pero eran gigantes
Una vez más... una vez más... una vez más... es demasiado
tarde
Podría enseñarte
a bailar en el alambre
Podría mostrarte rendijas por las que escapar
A llamar a puertas cerradas que nunca se abren
Una vez más...
una vez más... una vez más... es demasiado tarde
Nacimos luchando
por bocanadas de aire
Jugamos con fuego sabiendo que nos iba a quemar
Miramos al cielo en busca de algunas señales
Una vez más... una vez más... una vez más... fue demasiado
tarde
"Imposible"
(No
incluida en el CD "Música celestial")
Sueño con trilobites
y con hongos atómicos
llevo en los días más grises mis mejores gafas de
sol
y tu mirada más triste dentro de mi corazón
Busco algo... algo
mejor que hacer...
y es imposible...
Cojo con imperdibles
mi disfraz de monstruo mecánico
cambio a veces los fusibles de mi amplificador
Dame besos de cine y deja aullar a H Wolf
Busco algo... algo
mejor que hacer
y es imposible
Es imposible mirarte y no perder el control
es imposible encontrar la explicación
Mezclo vino con
alpiste y se lo doy al ruiseñor
Busco algo... algo
mejor que hacer...
es imposible...
Pinto cebras y cisnes,
también Cristos románicos
sólo intento ser libre y terminar esta canción
la vida no es tan horrible, aunque puedo cambiar de
opinión
Busco algo... algo
mejor que hacer...
y es imposible...
es imposible...
José
Ignacio Lapido
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